La impresión 3D contribuye a la reducción de tiempo y costo promedio de desarrollo en MWM

MWM Digital Lab

 

Stratasys, empresa de impresión 3D, está ayudando a MWM, fabricante de Motores Diesel y Generadores de Energía, a revisar procesos de fabricación con el objetivo de disminuir plazos y costos. Para ello, la empresa adquirió recientemente una impresora 3D Stratasys F170, la cual ahora forma parte del “MWM Digital Lab”, área de iniciativa para la inserción de tecnologías de Industria 4.0.


“Para poder elegir el modelo F170, realizamos algunos trabajos con LWT Sistemas, distribuidores autorizados de Stratasys en Brasil, para verificar el grado de precisión y calidad de impresión. Después del resultado satisfactorio, iniciamos el estudio para su adquisición”, afirma Michael A. Ketterer, Director de la Unidad de Negocios de Contratos de Manufactura - Operaciones & Calidad de MWM.

Video de MWM

La empresa ya había intentado con una impresora 3D tipo maker, generalmente dirigida a aplicaciones domésticas, pero no para aplicaciones que involucran proyectos industriales y prototipado. Las limitantes de dicha impresora fue uno de los factores que motivaron a la empresa a buscar una solución profesional y escoger el modelo Stratasys F170, una impresora 3D de entrada y con mejor costo.

Stratasys en MWM
Michael explica que la gama de herramientas, desarrolladas y confeccionadas para las líneas de ensamble y maquinado es muy alta. Para que el montaje de cada artículo ocurra sin defectos y de forma sistemática, MWM fabrica poka-yokes, dispositivos de control que garantizan que las piezas que forman parte de los productos sean aplicadas en el ángulo y posición correctos. Además de estos dispositivos para la producción, MWM también utiliza la impresora 3D para la confección de piezas prototipo para Ingeniería de desarrollo.

Estos dispositivos se desarrollaban de forma interna en MWM; eran mecanizados en el área de herramientas o con proveedores externos.

Como resultado, los costos y plazos para la aplicación de acciones para la mejoría del proceso resultaban muy elevados. Con el uso de la manufactura aditiva, la empresa pudo solucionar esos problemas.

“Necesitábamos un proceso que fuera más ágil, rápido y que nos garantizara el nivel de precisión que demandan nuestras aplicaciones, y lo logramos con el sistema de impresión 3D. También tuvimos una reducción en el costo promedio de desarrollo”, explica Michael. “Además, el proceso de impresión 3D, a través del diseño generativo, nos permite construir dispositivos más reducidos y con geometrías complejas”, comenta, citando el método en el cual el moldeo final del producto es realizado por algoritmos.

Los poka-yokes impresos en 3D por MWM son más ligeros que los fabricados por los métodos convencionales, pero debido a que la impresora 3D permite escoger los niveles de densidad del material que será utilizado, es posible obtener piezas con la rigidez esperada. “Realizamos un estudio de caso en el cual incluso imprimiendo la misma pieza con un 100% de densidad, tuvimos una reducción del 35% del peso comparado con la misma pieza mecanizada en Nylon”, explica Michael. Una de las ventajas es la mejora ergonómica para el operador de los poka-yokes.

Para la impresión en 3D de estos dispositivos, se pueden utilizar diferentes tipos de plásticos. El PLA es utilizado en pruebas de concepto, debido a su bajo precio. El material más utilizado es el ABS, por brindar dureza y posibilidades de acabado adecuados a los procesos utilizados por MWM. Por otra parte, el ASA es el polímero elegido para la fabricación de prototipos de piezas funcionales.

“Ofrecemos un ecosistema integral de Manufactura Aditiva con materiales avanzados que cumplen con las normas de certificación más exigentes. Utilizamos termoplásticos de grado de producción para garantizar que las piezas se construyan con la dureza, durabilidad y precisión que MWM necesita, y la repetibilidad y la estabilidad que los proyectos industriales y de prototipado exigen”, asegura Juan Carlos Miralles, Sales Director de Stratasys para South Cone.

Antes de que se utilizara la impresora 3D, los dispositivos eran fabricados en aluminio, acero o incluso en otros tipos de polímeros (Nylon o PET). El proyecto de las herramientas se realizaba de forma interna, pero su producción se tercerizaba. “El proceso total, desde la finalización del proyecto, la cotización, la colocación del pedido y el tiempo de entrega del proveedor, estaba entre los 30 y los 45 días, hoy, ese tiempo pasó a ser de 2 a 3 días. El costo actual, utilizando la impresión 3D, también es más bajo que el costo de fabricación de los procesos convencionales de mecanizado”, compara Michael Ketterer.

“La adopción de las soluciones de Stratasys al interior del MWM Digital Lab demuestra el elevado potencial de uso que tiene la tecnología de manufactura aditiva en la fabricación de motores, cuya aplicación requiere que las empresas utilicen materiales más resistentes y procesos cada vez más eficientes”, concluyó Juan Carlos Miralles, Sales Director de Stratasys para South Cone.

Fuente: Stratasys

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